La Princesa Y El Sapo -

In the end, the film’s greatest strength is its refusal of transcendence. Tiana doesn’t fly away on a magic carpet or ascend to a cloud castle. She opens a restaurant on a corner lot in New Orleans. It is a modest, fragile, and radical ending. In a genre defined by impossible dreams, The Princess and the Frog dares to say that the only dream worth having is one you can afford to keep.

Con su traje de rayas, su sombrero y su sonrisa siniestra, el Dr. Facilier (con la voz inolvidable de Keith David) es uno de los villanos más subestimados de Disney. Su canción "Amigos en el más allá" (Friends on the Other Side) es un tour de force visual y musical. Facilier no busca poder mundial; es un estafador local que quiere controlar la ciudad a través de deudas mágicas. Su debilidad son sus "amigos del otro lado": entidades de las sombras a las que debe pagar, y cuando no cumple, su final (ser arrastrado a un infierno vudú) es de los más aterradores del canon Disney. La Princesa y el Sapo

La historia comienza con un príncipe que es hechizado por una bruja y transformado en un sapo. La única forma de romper el hechizo es que una princesa lo bese. Mientras tanto, en un reino lejano, una princesa se encuentra en su habitación, jugando con un sapo que había encontrado en el jardín. El sapo, que en realidad es el príncipe hechizado, le pide a la princesa que lo bese. In the end, the film’s greatest strength is

En su momento, La Princesa y el Sapo recaudó 271 millones de dólares a nivel mundial (un éxito modesto comparado con El Rey León o Frozen ). Sin embargo, con los años, dos cosas la han catapultado al estatus de culto: It is a modest, fragile, and radical ending

Upon its release in 2009, The Princess and the Frog was marketed as a nostalgic homecoming: hand-drawn animation, a classic fairy tale structure, and the long-overdue introduction of Disney’s first Black princess, Tiana. Yet beneath the jazz score and bayou magic lies a film deeply ambivalent about the very fairy tale logic it purports to celebrate. While The Little Mermaid asked, “What would you sacrifice for love?” The Princess and the Frog asks a much more modern, American question: “What would you sacrifice for a down payment?”