La película explora la vanidad como el "pecado favorito" del diablo y plantea que el libre albedrío es, a menudo, nuestra propia condena.
Su apodo no era casualidad. Este oficial de la Santa Sede tenía un trabajo específico y, para muchos, macabro: . Mientras que el "abogado de Dios" ( Advocatus Dei ) presentaba pruebas de los milagros y las virtudes heroicas del candidato, el abogado del diablo debía encontrar cualquier defecto, inconsistencia histórica, falso milagro o pecado oculto que descalificara a la persona.
La película explora la vanidad como el "pecado favorito" del diablo y plantea que el libre albedrío es, a menudo, nuestra propia condena.
Su apodo no era casualidad. Este oficial de la Santa Sede tenía un trabajo específico y, para muchos, macabro: . Mientras que el "abogado de Dios" ( Advocatus Dei ) presentaba pruebas de los milagros y las virtudes heroicas del candidato, el abogado del diablo debía encontrar cualquier defecto, inconsistencia histórica, falso milagro o pecado oculto que descalificara a la persona.