La no es solo política; es física. El relieve del país es un ejemplo perfecto de cómo la geografía moldea la historia. El territorio polaco se caracteriza por ser predominantemente llano, pero con anillos montañosos en el sur que actúan como muros defensivos naturales.
Para entender realmente la , hay que recordar la historia. Estar en el centro de Europa ha sido tanto una bendición como una maldición: