Si hay algo que distingue a El Increíble Mundo de Gumball a primera vista, es su estética visual. La serie es famosa por ser un "collage viviente", una técnica que rompe con la cuarta pared y desafía las normas tradicionales de la animación.
Sin embargo, al observar la diversidad de sus creaciones —un gato azul, un pez con piernas, una cacatúa, una banana— Bocquelet decidió unirlos en un solo universo. Este origen explica la estética deliberadamente "desordenada" del show. Cuando los ejecutivos de Cartoon Network vieron el potencial en estos personajes dispares, nació Elmore, el escenario donde lo imposible convive con lo mundano.
Un gato optimista pero propenso al caos. Se le considera canónicamente pansexual.
Esta decisión no es aleatoria. Bocquelet quería reflejar cómo los niños ven el mundo digital actual: fragmentado, lleno de texturas distintas, donde conviven memes, fotos, dibujos y modelos 3D sin que nadie se sorprenda. Es una serie que se ve como si un niño hubiera abierto 40 pestañas en internet y las hubiera puesto a bailar.
Este caos visual no es gratuito; cada estilo refleja la personalidad de los personajes, convirtiendo a la ciudad de Elmore en un microcosmos donde "todo es posible". Los Watterson: Una Familia Disfuncionalmente Encantadora