La Temporada 1 de Breaking Bad es el acto de apertura perfecto. No vemos aún a Walt como el gran capo, pero sí vemos las grietas en su moral. Cada episodio es un ladrillo en la construcción de su imperio de cristal. Si bien es la temporada más lenta y modesta en producción, es también la más humana. Porque antes de la metanfetamina azul, de los asesinatos en masa y de los enfrentamientos con carteles, Breaking Bad fue la historia íntima de un hombre que decidió que era mejor ser temido que ignorado.
Si aún no has visto esta temporada en español, ya sea doblada o subtitulada, te estás perdiendo una obra de arte. Si ya la viste, vale la pena revisitarla y prestar atención a los pequeños detalles: las miradas de Walter, las metáforas visuales, y el increíble trabajo de los actores de doblaje que hicieron que millones de hispanohablantes sintieran el terror, la esperanza y la caída de un hombre que lo arriesgó todo.