Si Madoff representaba a la vieja guardia, Sam Bankman-Fried (SBF) representó la 2.0. FTX era un exchange de criptomonedas valorado en 32 mil millones de dólares. SBF se codeaba con políticos y celebridades. Sin embargo, en un acto de descaro monumental, usó los fondos de los clientes para apostar en otra empresa de su propiedad (Alameda Research).
Más allá de los esquemas clásicos, el ecosistema digital ha creado nuevas modalidades:
En última instancia, la lucha contra La Gran Estafa requiere una combinación de regulación efectiva, educación financiera y una cultura de la transparencia y la rendición de cuentas. Solo a través de la cooperación y la vigilancia podemos prevenir que las estafas causen daños irreparables a nuestra economía y nuestra sociedad.